DE NIÑA DE LA CALLE A LA UNIVERSIDAD ( HISTORIA REAL)

He sido una niña sin hogar, he juntado cartones, botellas vacías, he vendido de todo, lapiceras, estampitas, flores.Mi familia totalmente ausente, mi padre no lo conocí, mi madre ejercía la prostitución, de día dormía y de noche nunca estaba. Mi único hermano mayor, hasta que yo tuve cinco años me llevaba a lo de una señora mayor para que me cuidara y me diera de comer. Esa señora a poco de cumplir yo los siete años, se mudó a Córdoba y nunca más la vi. Allí tuve que arreglármelas para conseguir dinero y poder comer. Omití contar que, en ese tiempo mi madre había traído a uno de sus amigos a vivir con nosotros. Ella seguía con su oficio y este hombre se quedaba conmigo sólo por las noches. Todo le molestaba y bebía mucho. En varias oportunidades me pegó con su cinturón. Me trataba como a una sirvienta´. No soporté sus gritos, amenazas y golpes y me fui a la calle. Allí conocí chicas y chicos de mi edad, menores y mayores que yo. Muchas veces tuve que repartir lo que me daban por limosna con ellos porque sino me pateaban y pegaban.Dormí en umbrales, en estaciones de trenes, en cualquier parte. Con lo que gané con las limosmas, pude comprar muy baratas unas estampitas y estaba repartiéndolas en la puerta de la facultad y un señor me dio dinero y me dijo textualmente" Si te lo propones algún día vas a estar del lado de adentro, estudiando y no aquí en la calle". Esa noche no pude dormir pensando y soñando con que esas palabras pudieran ser realidad. De allí quise que mi vida cambiara, pero no sabía a quien recurrir, que hacer. Una noche en que unos chicos nos corrían a mi y a otra niña de doce años. Nos alejamos mucho de nuestro lugar de siempre y aparecimos en un Colegio Religioso.Mi amiga se fue y yo sin saber porqué toqué a la puerta eran cerca de las once de la noche y demoraron en contestar. Cuando me vieron me hicieron pasar, me dieron comida y me dijeron que debían rendir cuentas a las autoridades por mi presencia allí. Recuerdo mis súplicas y llanto y al final me quedé con ellas.Tenía once años y me convertí en una niña de verdad con un verdadero hogar.Ellas se ocuparon de mi adopción y de todo, alimentación, educación, instrucción etc.-.Lo único que yo sabía era identificar las monedas y el dinero, eso lo aprendí en la calle de los más grandes que eran de mi grupo.En el Colegio tuve mis deberes, obligaciones, y mis horarios de esparcimiento.Crecí muy feliz con la creencia de que existe un Dios. No quiero entrar en más detalles. Hace unos años dejé el Colegio, voy a visitar a las hermanas a menudo. Si bien han sido un poco estrictas, les debo todo lo que soy y lo que logré en la vida y les voy a estar eternamente agradecida.-Vivo en pareja, trabajo en una Biblioteca Pública y el próximo año Dios mediante me graduaré de Profesora de Historia. Me falta cumplir el sueño de ser una verdadera madre. De mi familia de origen nunca supe nada ni intenté tampoco saber. Quizás con el tiempo, algún día sienta esa necesidad. Los he perdonado.Recuerdo siempre las palabras de aquel señor, hicieron un clic en mi cabecita de niña. Hoy tengo 31 años y soy feliz. Las hermanas me Bautizaron con el nombre de María Elena.-
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