MEDICAMENTOS: COMO SUMINISTRARLOS A BEBES Y NIÑOS, SUS EFECTOS

Para que hasta el más simple tratamiento pueda dar buenos resultados, es indispensable que los remedios sean suministrados en las dosis, en las horas, y en la forma prescritas por el pediatra.
Para poder hacerlo, la persona que atienda al pequeño,no necesita tener una habilidad técnica especial, sino saber conquistar la confianza del pequeño, ofreciéndole el remedio como el único medio para lograr un pronto restablecimiento.Con la persuasión,con pequeños trucos y simples artificios,pero principalmente con mucho tino y paciencia, puede obtenerse que el niño se beba hasta el remedio más amargo y consienta recibir,el leve pinchazo de una inyección intramuscular. Cualquier terapia que se requiera especialmente en la edad pediátrica,es importante hacerla con la dirección del médico.,sobre todo en lo que concierne a dar los medicamentos y respetando escrupulosamente las indicaciones de éste.El organismo del niño,aunque en que ciertos aspectos se comporta ventajosamente, si se lo compara con el de un adulto (tolera mejor por ejemplo los bromuros y los barbitúricos)puede presentar,por su estructura más delicada, cuadros de intoxicación o imprevisibles reacciones de intolerancia frente a la medicina que se le administra.
Normalmente la reacción del pequeño se limita a un sarpullido en la piel,similar al de la urticaria, que se va sólo.En algunos casos la reacción también puede llegar a provocar serios problemas cardíacos y respiratorios.Al decidir el tratamiento a aplicar,especialmente si el niño es pequeño,conviene elegir el medicamento que brinda las sustancias menos tóxicas,sin optar meramente por el que resulte más eficaz.De todos modos se aconseja dar pocos fármacos al mismo tiempo a fin de poder comprobar más facilmente su efecto y controlar como son tolerados por el organismo.Actaulmente,muchas de las medicinas más corrientes,ya sean vitaminas, antibióticos, antigripales etc.vienen en gotas o en jarabes y tienen, por lo general, un sabor y aroma agradables. Esto , sin embargo no garantiza que el niño las acepte.Muy a menudo el pequeño reacciona violentamente ante la simple vista de la cuchara, sólo porque sabe que contiene el remedio,cosa que él siempre considera feo.Por lo tanto la primera precaución será la de evitar que el niño, ya capacitado para comprender, se sugestione con charlas o preparativos excesivos.En el momento oportuno,se le ofrecerá una cucharada del remedio presentado siempre como algo muy útil y positivo. Cuando el paciente es un lactante, este hecho es mucho más sencillo,porque él no entiende el significado de lo que sucede y porque al tratarse de dosis menores, la administración del remedio resulta menos dificultosa.Un jarabe por ejemplo puede suministrarse en una mamadera de agua azucarada o si el preparado es en gotas éstas pueden ser introducidas directamente en la boca del niño mediasnte el gotero y presionando ligeramente la mandíbula para que la mantenga abierta.En lo que respecta a fármacos con base de vitaminas ,muy a menudo se aconseja administrarlos, sobre todo a niños de pocos meses,mezclando el remedio con la leche de la mamadera.Esto puede ser ventajoso porque elimina una serie de maniobras más o menos complejas,pero no está exento de inconvenientes: si el niño no ingiere toda su mamadera,la dosis de la medicina se verá reducida, al margen de que la leche con el agregado del remedio,puede tomar un gusto que no sea del agrado del pequeño,en cuyo caso se negará a tomarla.Este rechazo a la comida,puede continuar hasta después de terminada la medicación,ya que el pequeño asocia la impresión del sabor feo en cuanto ve su comida.Por otra parte es preferible evitar el uso de cápsulas, de tabletas,es decir de aquellas formas que deben ser ingeridas enteras,porque el niño muy a menudo no llega a deglutirlas,tiene arcadas, golpes de tos con los que puede empujarlas hacia la tráquea.En cuanto a las pomadas que se aplican para calmar dolores o pruritos,o por infecciones de la piel como escemas, impétigo etc. se deberá siempre lavar antes de la aplicación la zona afectada,con el fin de eliminar costras, residuos y demás. Referente a las dosis a suministrar, dependerán del peso y de la edad del niño y aunque cada remedio viene acompañado por un prospecto, siempre se deberá seguir rigurosamente las indicaciones del pediatra,éste indicará las dosis correctas.Cuando el niño es muy pequeño el cuidado debe ser por partida doble,por cuanto ciertos órganos como el hígado y los riñones por ejemplo, no funcionan en su totalidad y si a ese mal funcionamiento se le agrega un medicamento que debe ser transformado por el hígado antes de ser eliminado por los riñones,pueden surgir serias complicaciones tóxicas.Es importante recalcar que no debe practicarse la automedicación, todo tratamiento debe ser realizado bajo la eastricta vigilancia del pediatra. Importante para tener muy en cuenta es también saber si el niño tiene antecedentes familiares de alergias ,si no se sabe, es recomendable hacer algún análisis o test, según la edad del pequeño. MARIA CELESTE. (ESTUDIANTE DE MEDICINA, ESPECIALIDAD PEDIATRÍA) FACULTAD DE MEDICINA.UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA.
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