VACACIONES EN PUNTA DEL ESTE Y NUESTRO PERRO HÉROE.

. Siento un infinito agradecimiento y por eso es que deseo darlo a conocer. Es digno de contar porque si antes amaba a mi perro " Mambo" ahora lo quiero mucho mucho más y le debo la vida de mi pequeñita hija de tres años. Les cuento que este verano próximo pasado decidimos con mi esposo y el resto de la familia compuesta por mi niña Manuela de tres años, mi hermana Pilar y mis suegros, viajar a Punta del Este ( Uruguay), lo venimos haciendo desde hace algunos años y nos gusta muchísimo. Solemos ir a los balnearios del sudeste Punta Balllena, Solanas etc. Este año nos hospedamos en un maravilloso hotel con una fascinante pileta de natación. Los precios estaban accesibles y por eso lo decidimos. En otras oportunidades habíamos visitados otros hoteles también muy confortables. Ocurrió que hacia sólo dos días que habíamos llegado y nos encontrabamos con otra familia argentina disfrutando del atardecer. Nuestra pequeña hija jugaba con los niños de allí, es muy sociable y enseguida encontró " amiguitos". Nosotros pedimos más de beber y algo para picar y estabamos absortos en nuestra conversación a la que se integró además una pareja brasileña.La charla estaba de lo más amena y quizás fue por eso que no reparamos en que nuestra pequeña hija Manuela se alejó hacia la pileta.No había casi gente en ese sector porque ya estaba cayendo la tarde. Omití decir que a nuestro perro labrador llamado "Mambo" nunca lo llevamos de vacaciones, pero esta vez, el hotel lo aceptó.y un montón de circunstancias se dieron para que nuestra mascota pudiera viajar con nosotros. Bueno, retomo el relato y les cuento que nos asustamos muchísimo cuando vimos a uno de los niños que estaba con mi hijita venir hacia nosotros gritando. Mi desesperación no tuvo límites cuando le escuché decir que la nena se había caído a la pileta.Creí enloquecer, mi marido y todos en general corrimos hasta la pileta que nos señalaba el niño y vimos que Mambo, todo mojado y jadeante la había traído hasta la escalerilla. Mi pequeña hija reía y nos decía que a Mambo le gustaba jugar en el agua. Corrimos la abrazamos , la arropamos, luego la llevamos al médico y nos olvidamos de Mambo que, después de tanto trajín cuando regresamos al hotel, nos estaba esperando aún mojado en la puerta del mismo ,sin atreverse a entrar sin nuestra orden. Desde ese día nuestra mascota es el rey de la casa. Siempre lo he querido, pero luego de ver aquello y de enterarme por los niños y personas mayores que estaban en el lugar de que el perro cuando mi hija cayó se lanzó tras ella y la rescató. Le debo la vida de Manuela y él es uno de la familia. Ahora come con nosotros en la mesa y estamos todos muy felices.Seguiremos alojándonos en ese hotel, donde nos han tratado muy bien y es muy completo, pero tendremos más cuidado con nuestra hija, me siento muy responsable por lo que pudo haber sucedido pero gracias a Dios y también a Mambo no sucedió.-
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